De la actualización de nuestras relaciones

2018-04-10 M. Funes 0 Opinión

La única constante es el cambio. No podemos bañarnos en un mismo río más de dos veces, es decir, no podemos asumir el devenir como interacciones entre objetos estables. Nos encontramos en una redefinición constante: nunca somos, siempre estamos siendo. Aunque tenemos una historia y linealidad histórica, nos movemos entre estructuras yoicas aparentemente estables pero también se encuentran en modificación.

Estos procesos son característicamente humanos, cada individuo sigue su propio cauce, redefiniendo su personalidad e identidad a la luz de nuevas experiencias y en virtud de los propios recursos. Dicha propiedad se pone de manifiesto en el reencuentro con el otro, en donde pareciera ser una tarea conjunta actualizar los esquemas cognitivos que hacen su referencia, en donde actualizamos la información redefiniendo lo difuso de su linealidad, trazando nuevas fronteras que nos permitan comprender el fenómeno del reencuentro.

En consideración de lo anterior, el presente no es más que un alcance muy limitado de la fatídica expresión de estabilidad. Cuando la razón se pierde en un ahora que no invita puede ser momento de soltar riendas y fluir en el devenir de los sentidos, de matices y revoluciones, de pesares y gratos momentos.


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